
Salir al monte en temporada de setas es ir observando detenidamente cada palmo de tierra, cuando damos un paso, entre los árboles del bosque.
Es mirar "con lupa" los rincones que la naturaleza nos brinda bajo nuestros pies. Es caminar con máximo cuidado para no pisar lo que se esconde bajo las hojas, tierra, hierbas y ...materia orgánica que se acumula con el paso del tiempo.
A veces es todo tan minúsculo que apenas si lo vemos, se nos escapa a primera vista.
Tenemos que fijarnos mucho y muy bien para descubrir todos los tesoros que el monte esconde y que nuestros sentidos pueden descubrir si somos tenaces y damos pasos firmes....obsequiándonos con algunas sorpresas gratificantes como encontrar unas setas, y qué decir si se trata de trufas negras.

La trufa, se esconde y desarrolla bajo tierra. Prefiere los terrenos ligeramente calizos y bien drenados. Fructifica en invierno, de noviembre a marzo, pero yo aún no he encontrado ninguna. ¡¡Ya me gustaría!!.
Los truficultores guardan celosamente sus lugares truferos. Se reconoce la frufa negra ( Tuber melanosporum ) por su perfume pronunciado e incomparable y por su carne de color negro. La gleba en la madurez de las esporas oscurece y está jaspeada por finas venas de color plateado. Su carne presenta un olor característico y muy pronunciado que hace de esta especie la más perfumada de todas. Exhala un aroma que enriquece los menús más preciados.
Se recurre al perro o al cerdo para localizar las trufas en el suelo, preferentemente de robledales y encinas.
Éstos son adiestrados especialmente para este fin, ya que la trufa, esa perla negra o diamante, del mundo de las setas, alcanza precios altísimos en el mercado y estos animales con su olfato las localizan indicando a su amo donde se encuentran sepultadas.
Seta muy difícil de encontrar de manera silvestre (ya que permanece escondida bajo tierra ), así como lograr su cultivo.
En uno de mis viajes, concretamente cuando estuve en Morella ( Castellón ), pude ver en una tienda especializada en exquisiteces como se ofertaba al consumidor las trufas en envases delicados de cristal y en pequeñas cantidades.
Realicé algunas fotografías que os muestro de cómo se presentan en el mercado.

La trufa negra es ese tesoro que se esconde tan celosamente en lugares desconocidos para casi todos nosotros y con el que todo setero sueña descubrir algún día.


Cuando nos propongan trufas, tenemos que estar seguros de que se trata de Tuber melanosporum y no de ninguna otra especie negra menos sabrosa, ya que se realizan a veces fraudes y falsificaciones haciendo preparaciones en el mercado con otros hongos negros a precios elevados. Ésta es la verdadera "perla negra" del mundo de los hongos.