Mi casa es el centro, y así está situada: en el centro de una parcela no muy grande de tierra , rodeada de árboles, flores, sol, jardines, animales... y claro está es donde toda la familia se reúne cualquier día.
En ella desde hace muchos años hemos construido nuestras vidas cuidando de todo lo que nos rodea; de ella aquel día lejano salí a buscar setas y las encontré muy cerca, y a ella vienen hoy mis nietos, mis hijos, mi familia, mis amigos... todos son de la casa y todos disfrutan de ella.
Es por todo ésto por lo que hoy me detengo un poco más en hablar de ella haciendo hincapié en algunos detalles:
- Es una casa terrera, pequeña, con características muy peculiares de una casa rural canaria, situada en las medianías, en zona rural de influencia forestal, cercana al bosque de Agua García, masa boscosa donde la mayoría de sus especies son endémicas, por lo que es tan importante su conservación para el mantenimiento de la biodiversidad del planeta.

- Casa construida con piedra y barro de la zona, con paredes anchas, techumbre de tejas de barro conocidas como inglesas y que en realidad proceden de Francia; están apoyadas en vigas de madera, trabajadas a mano y sacadas del monte; es una teja plana, por donde resbala bien el agua de lluvia.

- La casa dispone básicamente de una gran habitación con su puerta, ventana y un pequeño ventanuco. A este pequeño núcleo se le añadieron varias habitaciones que se les dió diferentes usos agrícolas. En su fachada principal, más protegida de los vientos siempre se disfrutaba del perfume de sus flores , entre ellas no faltaba la camelia o las fucsias; en su otra fachada, más fresca y con vistas al mar y medianías está presente el roble dando sombra en verano y dejando penetrar entre sus ramas el sol en invierno.

- Como otras casas rurales canarias está rodeada por terrenos que se cultivaban para el abastecimiento de la familia que vivía en ella, y también cuidaban de algunos animales que aprovechaban para el cuidado de las tierras y para su propio consumo. Cultivaban papas, coles, millo,.. tenían algunos frutales como manzanas, ciruelos....y no les faltaba el cochino, la vaca, cabras....y las gallinas.



Casa del municipio de Tacoronte, a 900 mts. de altitud y de una familia que como tantas otras, algunos de sus miembros emigraron a Cuba para buscar otros hori
Muestro un ejemplar de la correspondencia mantenida de los emigrantes de la casa con los parientes que aquí se quedaron y que hemos conservado.
Les presento también el croquis de la casa rural canaria del libro "Natura y Cultura de Las Islas Canarias" donde se aprecia la similitud con la casa El Roble.


Reconstruirla no fue tarea ni fácil ni rápida pues con nuestros medios tratamos de respetar su estructura, sus funciones y todo el medio que la rodeaba.
Hoy la casa tiene un buen aspecto, es alegre, presenta un colorido lleno de vida y sobre todo nos gusta a mi y a mi familia. Sigue en pie junto al roble que según me han contado los descendientes de la familia que vivía en ella, siempre presenció todos los acontecimientos que se producían en aquellos años difíciles, y hoy también sigue presenciándolos.
La casa hoy dispone de algunas zonas ajardinadas, antaño eran sólo de papas o de coles .Los patios que antes eran de tierra, se han mejorado y los cubren lajas de piedra, así como otros elementos que que han mejorado la vivienda y nos permiten vivir con más comodidades en los tiempos que corren.
Estamos también rodeados de algunos gatos, perros y no faltan gallinas,patos, ocas, .... que cuido con esmero y que alegran los amaneceres con el canto de los gallos. Tenemos una huerta y algunos frutales y otros árboles repartidos en distintas zonas de la parcela que dan un aspecto lleno de vida junto a los que ya estaban cuando adquirimos la casa. Todos, los que ya estaban y los que hemos plantado nuevos están más altos, grandes y robustos que hace 21 años.


La vivienda ha sido testigo de muchos acontecimientos: bodas, bautizos, comuniones, despedida de solteros, cumpleaños, onomásticas, jubilaciones, reencuentros con amigos , despedidas, ...y cualquier motivo ha justificado el encuentro de los amigos y parientes, con nuestras parrandas de música canaria, nuestro mojo picón y nuestras papas arrugadas.... y en tiempo de setas, éstas tampoco faltan en nuestras reuniones. Siempre bajo el cobijo y el testimonio del roble centenario.